LA NOCHE MÁS OSCURA-2-

“…Dios ha muerto… ¿no habrá que encender las linternas desde la mañana? “ F.Nietzche

Un paciente me sorprende. En un barrio aledaño a una villa en uno de los tantos conurbanos de nuestra gran ciudad me cuenta como cuatro amigos han muerto. Disputa entre bandas. Luchas entre “transas” me dice también. Nuevos “escuadrones de la muerte” en donde la Policía también hace su parte. Púberes de 14 o 15 años, solos en las calles, villas y esquinas son sacrificadas en medio de la desorientación y el Paco como droga mientras el humo de la marihuana y las latas de cervezas acompañan. La escuela quedó lejos. El aprendizaje de algún oficio también. Mi sorpresa sigue y le pregunto por los padres de los chicos muertos. Fallecidos. Presos. Adictos algunos de ellos. Ausencia. Hueco. Vacío. Familia, escuela y trabajo no pertenecen a la agenda diaria de sus vidas.
¿Qué nos pasa cuando crecemos sin un marco institucional orientador ¿ Se puede ser…ser humano con una escuela alejada , una familia nominal o inexistente y un trabajo alejado de la vida diaria ¿ .Nada parece haber quedado en pie. Todo signo de autoridad es signo de autoritarismo. Todo ordenamiento institucional debe caer, casi como un logro, como todo “lo sólido que debe desvanecerse en el aire”. Abajo el mundo sólido y que ya no tiene ninguna significación ni sentido. ¿Pero puede crecer alguien en un entorno “gaseoso y líquido” sin sostenes firmes?.

Autoridad tanto en hebreo como en su raíz latina delatan asumir responsabilidad, poder para orientar, hacer crecer; la confusión lleva a hacernos creer en que es solo obediencia. Pero autoridad es asumir o sea hacerse cargo. La permisividad es lo contrario.

LA TRAMPA DE LA PERMISIVIDAD Y DEL MALTRATO

El niño crece bajo la trampa de la  permisividad  sin  límites de edades y con  falta de Ley trasmitida de padres a hijos, seguido esto de  ausencias bochornosas de los adultos, complicidades perversas de padres que funcionan más como pares adolescentes  que en su rol. Esto, progresivamente, nos va encadenando a distintos dueños. El narco barrial para el joven de los suburbios, ocupa ese lugar ausente.

Los padres como Ley y como referencia ética al faltar quedan suplantados por el Patriarca dominador (líder de “barra brava”, o cualquier referencia marginal valida). Ese “nadie” que es hijo sin padre y sin ningún sustituto valido queda, él mismo, vacío. Ahí aparecen los líderes mesiánicos y las sectas marginales con la droga  y las armas que hablábamos antes. La permisividad así es la antecesora de la muerte. Acelera la destrucción del hijo. Empieza a morir antes e incluso como en las guerras a veces los padres lo entierran desafiando la ley de la vida en donde el hijo entierra a sus padres.
Podríamos recordar a Nietzsche cuando al mencionar lo gris que se avecinaba con la muerte de Dios nos decía: “… ¿Cómo pudimos desagotar el mar?, ¿Quién nos ha dado una esponja para borrar todo el horizonte?; ¿no vamos errantes hacia una nada infinita?, ¿no vienen noches cada vez más noches?, ¿no hay que encender las linternas desde la mañana? .La muerte de Dios parece ser la caída no sólo de los símbolos religiosos sino de toda referencia normativa y de los entornos socializadores que parecen ser solo retoños de lo represivo.

Parece ser que  la muerte de toda referencia normativa profusamente festejada en nuestra cultura, por los llamados “progre”, como un avance  siendo  esto, quizás,   el principio de  una oscuridad infinita. ¿Los pacientes no nos dirán con sus muertes y deterioros que se hará necesario comprar linternas para usar en el día oscuro que vivimos?

El padre y toda referencia sustitutiva parecen estar evaporándose. Asimismo no debemos olvidar que en la propia familia anida hoy más de un miembro en contacto con la droga .Los estudios de Gradiva dan que  un 62 % de las consumidores tienen un familiar en contacto con las sustancias. Acá hay varias situaciones que dan como marco situaciones de violencia, maltrato físico, abuso sexual, graves descuidos en el cuidado de necesidades físicas y/o psíquicas. La permisividad se une a la violencia; de ahí a la calle hay un solo paso. La familia del consumidor vive en un “juego” violento en donde todos son víctimas y victimarios .La salida de ahí se hace necesario por cuestiones de sobrevivencia  y se replica esa conducta en la esquina, la plaza, la cancha, etc. Todo es violento ya sea en la familia, la escuela y luego en la calle; violencia que anuncian la crisis del lenguaje, los vínculos y el amor como sustento de un grupo.

 

NARCOS Y PATERNIDAD

Esta caída del ordenamiento institucional (familia, escuela y trabajo), es explotada por los Narcos que asimilan y adoctrinan para si a los que frutos de la disociación familiar  quedan aptos, ya,  para la “doma”. En los barrios marginales y en los sectores opulentos con padres nunca conocidos, ausentes, permisivos en otros casos, adictos ellos también consumiendo con sus hijos; así se forja una masa de consumidores juveniles, que en si están vacíos de sentido y palabras orientadoras. El “dealer” o puntero barrial de la droga se transforma paradójicamente en el ejemplo a seguir. No debemos olvidar que una vía de crecimiento es la asimilación y la orientación de modelos. Entonces ya no basta  la policía inundando los barrios. Ahí funcionará como un costo más grande lo que se vende ya que otros participarán de la ganancia dándose así más liviandad de las instituciones y menor credibilidad social .La máxima de Pablo Escobar era y es  Ley :”plata o plomo”. El Barómetro de las Adicciones de la Univ. Católica muestra que el incremento de venta de drogas se produce haya o no presencia policial (la diferencia es significativamente poco relevante) .Es otro el problema que tenemos.

Las tendencias criminales que empiezan a mostrarse en los chicos es solo una huida ante las experiencias de desatención sufridas en la infancia con violencia, abuso, incesto, etc. (Stefano Cirillo –El maltrato infantil.Paidos).
Parece ser hora de reflotar la vida  familiar como valor para un crecimiento sano, la escuela, los barrios con sus entidades culturales, las Iglesias  y máxime después de tantos años de crítica a todo lo institucional y a un aplauso de lo anárquico como modo de vida.  Es el barrio, la familia, las organizaciones sociales, las escuelas, los municipios lo que hay que reflotar cual “sistema inmunológico social” uniéndose a medios de comunicación para enfrentar esta epidemia que hoy ya es pandemia en algunos lugares.
Fallan en muchos casos también tíos, abuelos en estas familias fragmentadas y casi desaparecidas. No hay figuras supletorias y la escuela (otro bastión de modelos) luce desprestigiada y casi sin relieve simbólico. Sube así el tráfico ya que a mayor cantidad de consumidores sube el tráfico y la cantidad de “dealers”. Crece la “escuela del delito” y conjuntamente el aumento exponencial de la cantidad de enfermos psiquiátricos y de todo tipo. Esta parece ser la cara del Amo de la Muerte hoy.

 

DR.JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR GENERAL GRADIVA-Rehabilitación en adicciones

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