Mundo narco y las noches más oscuras

“…las “noches” siempre están embarazadas…aparecerá el amanecer” (E. Morín)

Caen sicarios en la mañana del sábado ligados al mundo de la efedrina y de los enlaces con México City (centro multinacional de todo). Fugas planificadas y compradas. El narcotráfico nos incorpora en la “noche” entendiéndola a ésta como el Imperio de los males sociales. Cae, mientras tanto en Sinaloa-México, el “Chapo” Guzmán “capo” de la droga y del mundo de las metanfetaminas. Catástrofes, epidemias y guerras se pueden equiparar a este mal social y acompañarán a este duelo masivo. Es un trabajo de duelo cotidiano de la vida; una vida que se nos va yendo y se va escurriendo entre las manos.

Es la caída de todo orden en donde la vida es lo principal que debemos promover y ahí parece hacerse cierta la afirmación del filósofo“…Dios ha muerto… ¿no habrá que encender las linternas desde la mañana? “F.Nietzche. Dios aquí denuncia en su caída la perdida de toda referencia. El “narco” en vías de instaurar el poder capitalista de la compra venta en función de las leyes del mercado a poseer apela a cualquier herramienta. La ética base de toda Ley queda de lado y por ende todo orden y queda suplantada por las herramientas de “plata o plomo” que eran la prepotencia anunciada por Pablo Escobar como nueva máxima a seguir por estos patrones delictivos.
Podríamos seguir recordando a Nietzsche cuando al mencionar lo gris que se avecinaba con la muerte de Dios (como la pérdida de toda referencia normativa) nos decía: “… ¿Cómo pudimos desagotar el mar?, ¿quién nos ha dado una esponja para borrar todo el horizonte?; ¿no vamos errantes hacia una nada infinita?, ¿no vienen noches cada vez más noches?, ¿no hay que encender las linternas desde la mañana? La muerte de Dios parece ser la caída no sólo de los símbolos religiosos sino de toda referencia normativa y de los entornos socializadores que parecen ser solo retoños de lo represivo.
Quiero mostrar como las drogas en su consumo masivo liquidan toda referencia normativa y a la vez destruye familias enteras y también la organización “para-social” que mueve de abogados, policías, mano de obra esclavizada por la dosis, armas, etc.

HISTORIA DE VIDA

Daniel es abogado. No ejercía su profesión. Solo lo hizo para sacar a su padre preso por narcotráfico en Italia. Lo conocí hace años en una de sus tantas intoxicaciones por cocaína. No pudo tratarse porque solo buscaba una desintoxicación. Tratarse implica una revisión de nuestros argumentos existenciales. Desintoxicarse es sólo renovar el crédito para seguir consumiendo. No hay cambio deseado ni posible.
Su vida era un dolor permanente por la perseverancia que sentía en sus entrañas por la destrucción permanente de su padre. Este llevaba cargas desde Bs. As. a Europa . Hasta que sus “amigos” se abrieron y así terminó con una pena en una cárcel cercana a Roma. Los contactos de Daniel en el mundo del Derecho en Europa y también del hampa permitieron que su padre purgara su condena en Argentina. Su título de abogado siempre lo usó para salvar al padre.

Su otra profesión era ser “barra brava”. Fiel al padre, que como modelo de vida le dictaba las distintas variedades del anti-modelo que debía ser, su vida era un largo itinerario basado en este guión existencial. Un club importante lo convocaba todas las semanas aunque en realidad todos los días participaba de esta agonía de su vida. Era un verdadero “Patrón” de su grupo. Además como abogado su presencia servía para sacar compañeros de comisaria y hablar con dirigentes o políticos para las distintas tareas que había que realizar.

La cocaína fue su compañera “mortífera” de esta novela existencial en donde operaba como el “salvador” del padre y su vez en el más fiel seguidor.
Su otro placer era ejercer un dominio sobre un conjunto de “nadies” que le respondían ciegamente para las distintas tareas de la “barra”. Los “nadies” son esa formación social de expulsados de la familia , la escuela , el trabajo que ven en “el trapo”(club) que defienden semana a semana un “leit motiv” para sus vidas. El “trapo” y el “Patrón” hasta morir y dueño, éste, también de la “merca”; elixir del descontrol con el Jefe como protector. El lema “aguante los trapos” eran sus gritos de guerra. Verdadero delirio colectivo y motor de cualquier venganza.

Miles de personas viven en lo que llamo túneles, refugios en donde la nada habla de seres vacíos y que se sienten “nadie”. Los “barras” , profesión buscada en los paraísos del vacío de identidad pululan en los barrios. Estas son solo el eslabón final de una conjunción de poderes delictivos y de coacción y presión con distintos Jefes y Patrones con un alto consumo de sustancias y como una de las vías de la distribución .La cancha y el espectáculo dominical es solo una de las tareas.

LA ESPERANZA SIEMPRE APARECE

Pero siempre las noches “están embarazadas “decía el maestro francés E. Morín. Aparece el amanecer porque las sociedades no se suicidan. Quizás es la lección de la caída de los sicarios y del eslabón inicial de la jefatura el “Chapo “Guzmán.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA. Rehabilitación en Adicciones.

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