Ojala se muera mi hijo… Basta.

“…el infierno de los vivos no es algo por venir, hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos”. (Italo Calvino-poeta italiano)

Dos padres en distintos días me dijeron esto…deseaban con furia la muerte del hijo. Sentí angustia, lo comente con mi equipo, lo analizé internamente y lo lleve a mi análisis personal .Esa verdad dura me confrontaba con todo lo que había escrito tanto yo como otros autores en adicción ; en las drogas parece haber un pacto criminoso. Es el cansancio y el agotamiento que sienten familiares de la enfermedad de Alzheimer por ejemplo luego de noches y días de cuidados me comentan los viejos médicos generalistas. Años y años de consumo con prisiones, hijos abandonados del cual se tienen que hacer cargo los abuelos, momentos de tranquilidad y estabilidad para aparecer luego abruptamente aparece el “tsunami” de consumo y actuaciones con accidentes, violencia y otras situaciones autodestructivas y destructivas. Pero me sorprendió la impiedad de los comentarios y la mirada de los padres hacia mí…llenas de odio y otra vez digo de furia. Por supuesto el tratamiento no se pudo realizar ya que si no hay garante o sea alguien que en la familia encarne una cierta Ley para la vida que pueda decir no y que avale al equipo terapéutico nada se puede hacer. No nos habilitaron a nosotros…ni el paciente ni los familiares.

Me estoy refiriendo a pacientes que comenzaron hace muchos años a consumir y que parecerían ya no tener respuestas cerebrales para frenar el apetito de consumo ni respuestas psíquicas y espirituales. El deseo de muerte es el final de una larga historia que comenzó también como una historia de consumo en la adolescencia o primera juventud. No se desanimó el consumo inicial de drogas; incluso se aceptó socialmente el consumo y tampoco hubo alerta social ante el avance del consumo de los hijos. La permisividad es el primer antecedente familiar de la construcción de este Infierno tan temido que relata Calvino y que vamos construyendo lentamente. La permisividad hoy en nuestra sociedad parece ser el antecedente inicial del pacto criminoso en donde las drogas son el motor del filicidio; tema éste antiguo y relatado en la mitología en donde el Dios Cronos (Dios del tiempo) se come a sus hijos y que los distintos noticieros hoy relatan con crudeza. Pero con las drogas aceptadas como consumo común el filicidio se realiza suavemente y con tiempo .Luego el cerebro se encarga de hacer el resto .Resultan, entonces, sistemas cerebrales, que, “domados” por el consumo harán su tarea.

Ahí va comenzando el infierno del cual habla el poeta Ítalo Calvino…es el infierno que nos vamos construyendo en la Tierra y nos sigue diciendo que podemos estar en el infierno y ser parte de él y entregarnos a él “hasta el punto de dejar de verlo “(nos mimetizamos con él y no tenemos conciencia de donde estamos) .También nos da una luz de esperanza… podemos salir del infierno pero esto exige atención y aprendizaje continuos, buscar y saber con quién. La nueva vida es posible, compañías diferentes….y nos sigue diciendo “hacer que dure y dejarle espacio”.
Nuestro querido terapeuta Carlos Pérez Ulloa dice en los grupos de recuperación:”…Con tiempo y drogas todo llega”. O sea nos construimos el infierno que relata Calvino. Agregamos nosotros también lo siguiente:” con tiempo, sin drogas y con terapia todo llega”. Es la paciencia que nos pide Calvino. Acá recuerdo a Almafuerte (el gran poeta platense):” ¡todos los incurables tienen cura cinco minutos antes de su muerte¡.
Pero me sorprendió la impiedad de los comentarios y la mirada de los padres hacia mí…llenas de odio y otra vez digo de furia. Los padres bajaron los brazos, se des-implicaron del problema o sea del Infierno que se fue construyendo en esa familia y volvieron a abandonar al hijo . Ahí la “Parca” (mito romano que habla de la Muerte) parece ser el destino final que comenzó hace años. Dejamos de luchar.

EL INFIERNO COMIENZA EN LA ADOLESCENCIA

Se considera a la adicción –hoy- como una enfermedad del desarrollo porque el pico de iniciación al consumo se da entre los 13 y 22 años. Ya está aceptada socialmente la alcoholización y el consumo recreativo de drogas. De esa cantidad enorme de consumidores un grupo alto (alrededor del 40%) empezará a tener problemas de consumo y a reincidir porque tiene una cierta vulnerabilidad biológica y psicológica (trastornos de personalidad) y /o familiares Todas las drogas adictivas conocidas activan regiones de recompensa en el cerebro causando un fuerte aumento en la liberación de dopamina (transmisor químico del placer). Los hallazgos de la investigación neurobiológica muestran que la adicción es una enfermedad que surge poco a poco y que tiene su inicio predominantemente durante un período de riesgo en particular: la adolescencia. La adolescencia es un momento en que el cerebro, aún en desarrollo, es particularmente sensible a los efectos de las drogas, un factor que contribuye a una mayor vulnerabilidad de los adolescentes a la experimentación con drogas y a la adicción. Los estudios también han demostrado que los niños y adolescentes con evidencia de cambios estructurales o funcionales en regiones corticales frontales o con rasgos de búsqueda de la novedad o de impulsividad están en mayor riesgo de padecer un desorden por abuso de sustancias.

Se va generando una activación del cerebro por las drogas; el cerebro de los adolescentes es mucho menos capaz de modular cognitivamente los deseos y las emociones fuertes y se va generando rápidamente un aprendizaje asociativo en donde las drogas van hipotecando todos los sistemas de placer y suplantan los placeres naturales (comida, deporte, sexo, etc.). Así vamos generando nuestro propio infierno con trampas de la memoria y recaídas permanentes. Hay cambios en la motivación y ciertos estímulos ambientales pueden desencadenar el consumo. Luego aparece el otro problema que es huir de la abstinencia (dolores, angustias, depresiones) y se vuelve a consumir ya no en la búsqueda del placer sino para huir del dolor. Las personas con adicción a menudo no pueden entender por qué se siguen tomando la sustancia cuando ya no les parece agradable. Al mismo tiempo el consumo reiterado lleva a cambios en las regiones cerebrales (lóbulo frontal) que tienen que ver con el control de los impulsos, la toma de decisiones y el pensamiento.

LA CARTA DEL ADIOS

Un humilde trabajador me entrega esta carta hace unos años en el medio de su rehabilitación y que él llama la carta del “adiós “y lo primero que leo me impacta: “hoy me encuentro luchando para poder desprenderme de esa compañera de años (se refiere a la cocaína) “. Juan escribe con la sabiduría de un trabajador desde los confines de la tierra como es el conurbano una cierta despedida : “…se presentó ante mí como un amigo fiel(la cocaína) en el fondo de una gran depresión …me llevaba e iba a buscarla aun cuando estaba escondida; era solo para ella y hoy me encuentro luchando para desprenderme de esa compañera de años pero la huelo en todos lados , todavía siento el trago amargo que me dejaba y me sigue hasta en mis sueños como una mujer despechada , sé que me esperará en la vereda pero me voy a fortalecer para decir no”.
Juan se está rehabilitando y sus dos hijos son sus testigos y una vida que lo espera. Se está despertando de ese sueño que lo había capturado como también a millones hoy en el mundo.

Las drogas crean un mundo paralelo que llamo “paramundo”; conjunto de espejismos alucinatorios que cautivan a muchos. El mundo de la realidad queda a un costado. En primer lugar queda “copado” e “hipotecado” el cerebro y todas sus redes químicas y eléctricas Las drogas “secuestran “las motivaciones. La única apetencia es consumir sustancias y máxime cuando se lo hace como en Juan desde la adolescencia.

La droga adormece a parte de la humanidad .Es un factor de explotación y alienación y se basa en el adormecimiento. Por eso rehabilitarse es un “despertar”. Despertar lo mejor de nuestra persona y a la dignidad de una vida que tenga un dueño y un testigo que somos nosotros mismos. Juan se está despertando y sus hijos son sus testigos.
Ese “despertar “es una lucha en donde la aceptación de que fuimos adueñados, la humildad de dejarnos orientar y la renuncia a la sustancia son fundamentales. Pudo salir de su propio Infierno…lo fue de-construyendo.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA. Rehabilitación en Adicciones.

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