La marihuana le costo la vida a…

LA MARIHUANA LE COSTO LA VIDA A…
“Viví un infierno, no hay otra palabra para lo que me pasó con las drogas. Mi viejo y otras personas me ayudaron mucho. Pero te tenés que ayudar vos con esto, sino no pasa nada”, inició emocionado Gustavo Sofovich (rating cero).

Las frases impactantes de Héctor Starc sobre el destino de un ídolo como Spinetta adquieren relevancia frente al “cantico de sirenas” de la aceptación social de las drogas que hoy vivimos y padecemos como sociedad. Valiente testimonio de un adicto en rehabilitación como Héctor que decidió cortar vínculos con todos aquellos que podían llamar a la memoria de su infierno vivido con las drogas. En la Odisea ya Homero nos recordaba que en la vida había que resistir el “cantico de las sirenas”; incluso los ataba a los marineros cuando pasaban por ciertos lugares por donde resonaban estos canticos. Hoy los canticos de las sirenas son el “combo” de las drogas unida a cierta parafernalia (boliches, esquinas, paradas, etc.) generándose la paradoja de la plusvalía económica junto a la gran cantidad de discapacitados que se van produciendo.

Comprendemos mejor desde los testimonios y Héctor dice:”…hace 21 años que me estoy recuperando del alcohol y las drogas…es un trabajo que te lleva la vida…el resto de la vida…estoy por cumplir 66 y me siente como un pibe de 15”. “Me salvé de la cocaína, del alcohol y de un cáncer de riñón”.

Él le hablaba a un ídolo ya muerto y le decía “…ya estás grande para el porro “ ; y me respondía “ …si tenés razón ; pero si no me fumo uno , salgo a la calle y mato a alguien”. Todos los amigos del rock que me quedan son los que no consumen. “Sabes lo que me costó darme cuenta de que los vivos eran los que no consumían? …le decía al periodista”. Creíamos que Lito Vítale era un “careta” porque no consumía. Pero nosotros éramos los “boludos”. Comenta la historia de Pappo y como se lo llevo el alcohol en su descontrol en la ingesta y el no medir los riesgos.

LOS DOLORES DEL ALMA

Nuestra profesión tiene sus dolores, dolores del otro que se transforman en nuestros y que debemos compartir devolviendo esperanza, consuelo (dar suelo al otro para que no se desplome) y “estar ahí” acompañando ante lo que ya no tiene otra respuesta. Llora una hija por sus dos tíos que se los llevó la droga .Llora su madre por dos hermanos muertos que no pudieron controlar el consumo. Donde hay adicción una de las consecuencias finales es la muerte. Es un llamado a la tragedia. Las otras encerronas son la cárcel, la invalidez y discapacidad laboral y los accidentes físicos o psiquiátricos que lo dejarán mutilado de por vida.

Mientras tanto avanza el consumo y su propaganda. Miles de puestos de venta se alzan en las ciudades .Casi está apagada la tarea social y educativa de la función del daño de las drogas. Son –se dice –una apuesta a la libertad .Libertad de que ¿de morirse lentamente? ; es la “cultura del instante” lo que triunfa.

Historias y más historias se agolpan en nuestras retinas y mentes. Un paciente que abandonó el tratamiento hace años muere de sobredosis en estos días. Llamo al padre para darle el pésame; éste llora y me dice y se lamenta diciéndome “ ¿porque no seguimos?”. Paradojas de la criminalidad inconsciente de nuestras conductas. Enfrentamos una enfermedad que nos lleva al cementerio si no trabajamos lentamente para restaurar funciones cerebrales dañadas, vínculos oxidados y casi nulos con la salud corporal y humana y años de deterioro y surge en los padres –en muchos casos- la premura de la cultura del instante ; “…ya está bien..,.muchas gracias” . No apelan al tercero que somos nosotros que trabajamos diariamente con estas problemáticas y se alían al paciente que si bien se siente mejor busca una trampa para volver a consumir. Siempre en la adicción hasta después de muchos años persiste la idea de un consumo controlado. Este es el germen de la trampa; la memoria adictiva y los sistemas cerebrales inundados por imágenes, olores y situaciones arrastran hacia la vorágine otra vez. El resto lo hará el grupo de pares adictivos que es la memoria social que retorna con boliches, “aguantaderos”, transas miserables de objetos y un descontrol que en esos grupos es lo normal y la norma a seguir. Salir de estos “laberintos” vitales que tan bien describiera J.L. Borges implica un trabajo lento y persistente sobre valores de rehabilitación.

VALORES PARA UNA REHABILITACION

A.LA ACEPTACIÓN de que enfrentamos una enfermedad crónica, progresiva y terminal que ha alterado nuestra vida personal, las funciones cerebrales , y los vínculos sociales y laborales; B. LA HUMILDAD para escuchar y poder aprender frente a LA SOBERBIA que nos embarga mientras estamos en la carrera adictiva ; C. la HONESTIDAD con nosotros mismos y con el equipo frente a la falta de transparencia que guió nuestro accionar durante años ; D. LA PERSEVERANCIA del “día a día y el solo por hoy” …”ocúpate del día a día que el mañana viene solo decimos nosotros” ; E. LA RECONCILIACIÓN nosotros mismos sincerando la pesada mochila que llevamos y por último F. el SERVICIO que es la actitud de devolver el doble de lo que recibimos cuando estábamos en crisis.
Desmontar hábitos de vida , restaurar funciones cerebrales de auto-control , recuperar valores de contactos sanos , habilitar funciones de atención , memoria , planificación, pensamiento lleva meses y entrega …y todo como nos enseña Héctor Starc desde la actitud existencial y espiritual de la RENUNCIA que es el eje de un cambio y sigamos la conducta diaria de Gustavo Sofovich que todos los días reconoce que tiene una terapia grupal para mantener su abstinencia y sus cambios vitales.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA. Rehabilitación en Adicciones.

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