La indigencia y las adicciones

“…pensaba que la planta de marihuana era Dios que estaba ahí “(reflexiones de un paciente)

“Jorgito” ( así es llamado cariñosamente Jorge ni bien ingresa) viene de una gran provincia argentina para ser tratado aparentemente por su adicción a drogas. Es un muchacho de unos 30 años, desdentado y abandonado. Alguien se había acordado de él( siempre me pregunté porque ya que hay miles así); aparentemente un psicólogo Director de un Hospital Provincial y un Juez. Cuando camino por la calle Púan a pasos de Gradiva veo a muchos como “Jorgito”. Sin familia nos llega a decir con orgullo el nombre de su barrio (típico reducto de pobreza y narcotráfico) y del Club de futbol de sus amores.
En el marco de la pobreza afectiva en la cual vivió, el desamparo y las penurias económicas nunca conoció al padre. ¿Qué es el padre en la cultura actual en ciertos circuitos sociales ¿. El vacío presidió su infancia. Las drogas estaban ahí y también el “Tetra brick”. Ahí me habla de su experiencia de la marihuana que en estos muchachos desposeídos de la vida se transforma en una experiencia casi mística.

Así recuerdo a Thomas De Quincey (1821 Confesiones de un inglés “comedor” de opio) que es un relato autobiográfico de sus experiencias con esta sustancia y escribió en relación con sus primeras experiencias: “en el abismo de mi vida el divino deleite que así de súbito se revelaba. (…) éste era el secreto de la felicidad, del que los filósofos habían discutido durante tantos siglos, por fin descubierto” (p. 143).

EL QUEHACER ANTE LA INDIGENCIA Y LAS ADICCIONES

El equipo terapéutico lo cuidó en lo básico: aseo, mucho jabón, comida, abrigo, mucha “piel” o sea afecto sentido y vivido .Solo la boca era el vínculo clave o sea comida y cigarrillos para calmar su voracidad adictiva. Es un bebé y ahí somos lo que Shanker (neuropediatra y neurocientífico inglés) enseña ya que nos transformamos en un educador de la primera infancia en donde los adultos cuidadores “servimos” de cerebro externo motivando y apoyando a este “bebe” de 30 años.

Ahí son importantes las conversaciones, los juegos, los afectos, el sueño, la comida y las presencias que vayan asegurando ahora sin drogas ni alcohol una reorganización posible de su sistema nervioso y de su yo(control de impulsos , pensamientos, etc.).

“Jorgito” vivió todos los factores de riesgos para su desarrollo cerebral y de su personalidad: desnutrición, emociones negativas, alto nivel de stress con abandonos y abusos físicos y sexuales. Poca educación escolar y mucha calle con marginalidad.

Cuando el cerebro entra en inactividad tanto en la niñez , en la vejez y en general en toda edad humana se desgasta . Hay un proceso de “desgaste” cerebral cuando no fluye el lenguaje . Es el drama de los niños o viejos solos en donde el rechazo deteriora la propia sustancia nerviosa. Lo orgánico cerebral espera …esperanzadamente a la palabra para desplegar sus potencialidades.

Los animalitos criados en la oscuridad muy pronto pierden toda posibilidad de desarrollo de conexiones entre neuronas .No hay sistema nervioso sin un medio exterior enriquecido por el amor. . El cerebro necesita palabras, cultura y apegos fundantes para crecer.

Surge así el vacío de ser. La química en esta sociedad pre-simbólica acompaña a estos déficits. En los adolescentes esto es letal.

Registros de lo humano

Hay tres registros en lo humano: a. El neurobiológico que es un entramado de miles de millones de neuronas responsables de nuestra humanización y señal de superación de nuestros anteriores humanoides; b. el registro de la subjetividad en donde despliego mi mismidad y la posibilidad de tener intimidad con libertad para no ser objeto de otros y c. el registro familiar y social barrial y cultural en donde desde la proximidad de los vínculos se generan lazos de vida.

En la cultura del vacío los tres y con la droga y los narcos dominando barrios todo se altera. En el registro neuro-biológico aparece el cerebro automático en detrimento de las áreas más evolucionadas del sistema nervioso .Lo humanoide reemplaza a lo humano. Por el lado de la subjetividad somos ya objeto manipulable de los otros con el narco y el “dealer” como directores de nuestras vidas y el entramado cultural que arrasado por las cadenas de venta. Ya la escuela desaparece, el estudio es imposible con sistemas psíquicos alienados por las sustancias desde pequeña edad.

La cultura del vacío parece dejar en el camino a miles y miles de jóvenes y adultos enmarcados en la sociedad del impacto imaginario y del declive de la palabra y los sentidos éticos. Esto con drogas parece ser letal.

Dr. JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR GENERAL GRADIVA –Rehabilitación en adicciones

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