Cerebros Chatarra

“Hay una industria floreciente que es la producción en serie de cerebros “chatarra” “(Fernández Dadam y O. Panza Doliani)

Hace unos aprendí mucho cuando un ex dueño de boliches en zonas del conurbano me explica que todo es a “tranquera cerrada” ya que el negocio funciona desde la concesión hasta lo que se vende adentro además de las entradas, incluyendo el agua mineral. Hablábamos de la tragedia ocurrida días atrás. Cuando salí de esa charla ocasional fue como haber salido de una sesión terapéutica en donde empezamos a comprender una parte de nuestra vida o cuando un profesor o un filósofo nos enseñan a ver realidades que hasta ese momento eran ignoradas. Es el paso de lo aparente a lo esencial. Son conocimientos que mutan nuestra percepción y entendimiento del mundo.

Mi interlocutor estuvo dos años preso (esto fue hace diez años) por no querer vender drogas en su establecimiento nocturno luego de una causa que le armaron elementos de la corruptela del conurbano (instancias judiciales, policiales y otros negocios de la noche) y lo salvó un periodista que estaba frente a mí que dio a conocer esta situación y un ministro digno que lo coloco en una cárcel protegida mientras se desataba la maraña jurídica que le habían armado.

Todo es a “tranquera cerrada” me decía en donde desde cerrar las canillas hasta todo lo que se vende está ya pautado como la ganancia del negocio.

Adentro de la “tranquera” hay “seres humanos”; no precisamente ganado o soja. Mientras tanto me consultan por razones profesionales por un jovencito de una villa de los márgenes de la ciudad que ganó dinero con el cántico entre los danzantes repartiendo a grito vivo los diversos productos que esta góndola del vacío humano proponía:”keta” (por ketamina), meta (metanfetamina), éxtasis, etc. Su voz era casi inaudible pero sus bolsas eran lo visible mientras se hacían las danzas rituales. No lo pude atender porque su presencia fue tan fugaz como cuando pasaba por los caminos de este “desierto” de vida que era ese espectáculo monótono y ruidoso. Él era un “soldadito” contratado para repartir las golosinas preciadas. Uno de los tantos me llegó a decir. No puede entender quién era, que le pasaba .Todo fue fugaz quizás como su vida.

LOS “SOLDADITOS”

Jorge-otro padeciente- me cuenta que era un “soldadito” en sus 16 años y ahí vuelvo a sentir la iluminación que produce entender de otra manera la realidad .Me hablaba de una organización militar en un barrio carenciado. Ser “soldadito” era una escala dentro de una estructura militar dentro del circuito de venta y distribución. Hoy en recuperación y tratando de salir con la ayuda de sus padres de ese mundo subhumano me cuenta el orgullo que sentía cuando le habían dado un revolver (la paga era dinero y drogas), delante de él estaba el vendedor, luego el narco barrial y el “dueño de la pelota” estaba afuera garantizando la provisión. Cuatro jerarquías asegurando la distribución. Él era el que “daba la cara “y el que tenía el riesgo mayor. Su vida era un “resto” ya que con su identidad de “nadie” en los vericuetos de esos barrios nadie iba a preguntar por él. Era un reciclable que podía ser rápidamente intercambiable.

Tanto el ex bolichero como Jorgito me enseñaron que hay estructuras militares que organizan desde grandes eventos hasta la venta barrial. Nuestros conocimientos profesionales son muy pequeños ante la dimensión de estos hechos. Hay una mega estructura en donde el otro es un mero cliente intercambiable. Nosotros, los profesionales, tenemos otros valores en donde no hay clientes sino seres que padecen. El padecimiento es nuestra tarea. Mientras tanto hablo de lo sucedido en el mega evento de Costa Salguero con un grupo de pacientes mujeres en recuperación (alrededor de 30).Fue un grupo largo de casi dos horas. Les pido que hablen de ellas en relación a esta noticia.

Ahí se incorpora la dimensión del trauma o sea me hablan de sus heridas. Surge que muchas de ellas también vivieron situaciones similares: confusión, delirios y alucinaciones en pleno baile, aparecer tiradas en otro lado sin recordar cómo (en muchos lugares se sacan el problema de encima dejándolas a la vera de una ruta). Otras fueron secuestradas por redes de psicópatas como mercancía para conseguir dinero de los padres o de otros. La violación también estuvo presente. En estos márgenes del Poder psicopático la maldad y el sadismo son comunes. Es la filosofía y el hacer de los torturadores lo que se vive y relata. Historias que hoy nos suceden como sociedad .Las heridas emocionales que quedaron llevan años suturarlas. Mucha terapia, hablar, llorar y proyectar una vida deben surgir desde el fondo de la desesperanza en que quedan.

JOVENES VIEJOS

Mientras tanto nuestros amigos profesionales citados más arriba nos dicen:
1. Entre las 22.00hs y las 6.00hs el cerebro modifica sus actividades metabólicas integrales influyendo y gravitando con vulnerabilidades a las sustancias tóxicas. Las graves expoliaciones provocadas a todo el organismo comenzando por el cerebro, no se compensan, creencias aparte, con el agua ilimitada del baño, ni con las botellitas caras.
2. La “mega venta” como estructura de dominación va generando “cerebros chatarra” o sea nos vamos “senilizando” (el cerebro decae en su funcionamiento y hay un envejecimiento precoz): decae la memoria, la atención es dispersa y no podemos enfocar una tarea, el pensamiento no puede abstraer y nos persigue una irritabilidad permanente fruto de la imposibilidad de pensar y con una ansiedad libremente fluctuante permanente. Encadenamos nuestra motivación, nuestros aprendizajes futuros y nuestra capacidad de decisiones que se va transformando en buscadora de fracasos permanentes. El cerebro “chatarra” responde a la voz de mando .Es el nuevo esclavo de los campos de concentración esta post-modernidad vacía; pero creen ser libres. Nuevos refugios de la alienación.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA. Rehabilitación en Adicciones.

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