Tragedia en Moreno ¿Adultos estamos? (I)

“ esta fiesta la hacemos para “destangarnos” mucho más de lo que lo hacemos siempre , venite a “curar” penas, va a haber “minas” muy buenas que te “perrean” hasta el suelo”. Invitación a la fiesta Triple XXX de Primavera en Moreno

Saga que culmina con la muerte. Armas y desborde. Imperio del Ello (pulsiones indómitas) sin Ley. Por ende ahí todo culmina en la muerte. Ya el triple XXX anuncia el “todo vale” desde la pornografía hasta la muerte. El auge de las fiestas privadas en quintas  inaugurada para la venta de éxtasis se han transformado en la búsqueda de falta de todo tipo de control incluso el que podría establecer el sistema de los “patovicas” de los boliches. Las armas aseguran que la destrucción debe ser total. Al no haber Ley hay disputas entre clanes; tres barrios se disputaban…no sabemos que…pero que importa si se vive en un delirio colectivo. Lo tribal supera a lo social. Además con menores de 15 años merodeando esos ambientes. Cementerio vivo de personas.

Los grandes centros urbanos están incubando una cantidad enorme de enfermos crónicos ya que existe una ley en los que trabajamos en adicciones: a menor edad de contacto con drogas (el alcohol lo es) más posibilidades existen de un consumo problemático y crónico.

Vivimos la dolorosa realidad que en la Ciudad de Buenos aires y en la Provincia de Buenos Aires casi el 70% de los adolescentes consume alcohol, en el Gran Mendoza llega al 73%. El consumo de marihuana empieza antes de los 14 años bloqueando las capacidades de aprendizaje escolar y es un factor de abandono escolar.

CAIDA DEL MUNDO ADULTO

Esto parecería ser síntoma de situaciones muy serias de ocaso y dimisión de la función de los adultos en la conducción y orientación educativa de los menores que representa un hueco en las funciones normativas y de control. El adolescente parece crecer  solo; los padres se quedaron en el “vestuario” y entonces la vida parece ser un “juego” sin árbitros en donde el arbitrio como capricho narcisístico es Ley. Al no haber acompañamiento en el crecimiento de los chicos aparecen los que llamo “dobles protectores” que son distintos “padrinos “ como en la saga de la célebre película de Marlon Brando y Al Pacino ;  éstos están en las esquinas, en los “transas” , en los patovicas o en el relacionista público del boliche prestigiado.

La función paterna aparece en nuestra sociedad devaluada y entonces se asimila a una caricatura con roles cómplices o meramente nominales con el nombre de directores, policías, intendentes, jueces  y en todos aquellos que están en posición de conductores y aquí nos podemos preguntar qué es lo que conducen cuando muchas veces los territorios están adueñados por el  anonimato y  no siguiendo marcos legales. La anomia como “anemia “de valores parece reinar.

Cae el mundo adulto, un orden de palabras, orientaciones, confrontaciones, negociaciones, encuentros, desencuentros, concensos. Los padres no están, aunque estén .Es una función que está ausente. Así el Padre es par o cómplice, compañero o mimetizado con él aunque  nunca el Padre en su función es simétrico, ya que instala la diferencia y precisamente por eso educa. En otros casos en donde la situación es mucho más grave ya parecen estar pero es sólo un agujero,   un vacío. Una sombra de lo que deberían ser. Una nada que nada significa ni orienta. El adolescente parece vivir solo.

¿Dónde quedó el mundo adulto? Somos todos adolescentes. Hay  tres funciones de la vida familiar: a- nutrir de amor, palabras, orientaciones; b- darle al niño la praxis de un mundo organizado: limites, fronteras entre generaciones; educación de la voluntad y hábitos de vida y fundamentalmente que no hay ningún orden social sin jerarquías basadas no en “jinetas” sino en la transmisión de experiencias y c- trasmitirle valores, instrumentos y técnicas para el “saber vivir”. La familia es nutritiva ordenadora del mundo y transmisora de ideales y valores. Pero para que esto se dé tiene que haber adultos.

Hoy en muchos lugares parece haber solo adolescentes que un lugar de adultos y que transmiten el vacío. H. Giddens, el gran sociólogo y filósofo  ingles nos enseñó: “cuando cae la tradición aparece la adicción (y todos los comportamientos violentos)”. Tradición que es etimológicamente hablando transmisión de notas de vida ¿pero hay adultos que transmiten? Las familias nominales parecerían ser  el fruto del autismo en el cual vivimos.

La sociedad Argentina asiste a una creciente desfamiliarización y esto es mucho más evidente en los grandes centros urbanos. El fenómeno genera  consecuencias en el campo educativo y en el desarrollo autónomo de los seres humanos, o sea hay una pérdida de la libertad y/ o un miedo a la libertad que en muchos casos se enmascara en conductas desafiantes o hiperactivas como mera libertad de maniobra.

LA DESFAMILIARIAZACION ARGENTINA

El campo de las patologías sociales y del aprendizaje están ligadas también a estos fenómenos de desfamiliarización. El problema se agrava en todas las esferas cuando el niño ha crecido sin la tutela y la orientación del padre biológico. Este fenómeno es casi masivo en todo el mundo y responde a factores culturales que se han instalado en la postmodernidad: crisis de los vínculos entre los sexos que se “degradan” rápidamente y la noción, parecería, “triunfante” de que el padre es “superfluo”.

Hoy se sabe que los chicos que crecieron sin padre tienen mayor riesgo de interrumpir los estudios secundarios, de permanecer sin estudiar ni trabajar durante largos períodos de tiempo, en las adolescentes sube la prevalencia de embarazo precoz; asís como  en ambos sexos hay una mayor vulnerabilidad a presiones negativas de pares como de conflictos con la ley. La desescolarización, los trastornos de conducta infanto- juvenil y las escaladas de violencia abrevan en mayor medida en situaciones familiares en donde el padre ha estado ausente desde temprana edad es desconocido, falta por una enfermedad mental, alcoholismo, drogadependencia  o sencillamente porque no convivió con él. En todos estos casos la ausencia no fue seguida de una compañía educativa aunque sea episódica.

Los finales del siglo XX mostraron un desplazamiento hacia la periferia  de la familia de la figura del padre. Un “feminismo”, creemos mal entendido, mocionó al padre como un personaje superfluo considerándolo  sólo como un “proveedor” de semen alejado de toda función simbólica. Incluso en muchos varones existe hoy un “horror” a  la paternidad.

El tema de la tragedia de Moreno da para mucho y seguiremos y lo preocupante es que el mundo adulto llega para recoger los “restos” de botellas, drogas, sangre, cadáveres; siendo quizás el adolescente también  un “resto”, o sea un sobrante en esta sociedad. Acudimos al cementerio, cuando mucho,  pero no protegemos la vida.

DR JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR GENERAL GRADIVA-Rehabilitación en adicciones

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