Cocaína: «Desaparecidos sin nombre»

DEFAULT HUMANISTICO- «Lamento mucho lo que está pasando», dice la mujer de uno de los

Esteban llega luego de seis meses de carrera frenética de consumo de cocaína. Es traído con riesgo de vida por una ambulancia y con orden judicial. Me asombra como llega. Lo «mató» la omnipotencia y, probablemente, cierta complicidad de su familia. Se dio el alta anteriormente sin apelar a un tercero (el equipo profesional). Así parece ser la estructura personalidad del consumidor de sustancias ya que el Ego elige y destruye todo tercero que es precisamente siempre el garante de una sensatez que se está perdiendo. Observo con pena la verdadera indigencia del sujeto que es la «indigencia» alucinatoria.

Vivió meses en esa indigencia alucinatoria subido a sus delirios de omnipotencia con un «tónico» permanente que era el clorhidrato de cocaína. Los cómplices de su secuestro fueron varios que forman parte de lo que llamo «los socios de la desolación» (figuras de la noche, expertos del sexo en todas las posiciones y géneros, «dealers» de lo que haga falta) que son los «garantes frágiles» del mundo de los «nadies» que ellos habitan. En ese mundo de ilusiones y de «luces engañosas» (eso quiere decir lo alucinatorio) esos socios de la desolación se convierten en «socios de la desgracia».

En ese mundo de «garantes frágiles» se observan formaciones sociales degradadas con multitud de funcionarios de lo perverso y emisarios de lo psicótico transformando al homo sapiens o al «homo incipiens» (ese hombre que nunca termina de hacerse que describe magistralmente Ortega y Gasset) en «homo demens» como magistralmente lo describe E. Morín en donde el progreso a lo demencial es la ruta más segura con la cual se va a topar.

Ahí, ya, perdemos nuestra subjetividad y formamos parte de una masa o tribu en donde el anonimato (por la pérdida de la subjetividad) nos envuelve en el destino final junto a la multitud de los «nuevos desaparecidos» de hoy. Los «nameless» (sin nombre) que ni siquiera a veces tienen la dignidad de un cementerio.

Mientras tanto Rodrigo me emociona. Había llegado igual que Esteban y luego de varias semanas de desintoxicación empieza o retoma un área de creatividad (no hay rehabilitación sin que aparezca un área de creatividad) y empieza a asomar un poeta. Sus poesías son excelsas y denotan una gran sensibilidad. Describe como nadie a los socios de la desolación que describí anteriormente: «soledad antigua compañera, de madre o de niñera, astuta espía de dársela en la pera…fiel en los momentos de sustancia (droga) y mala consejera…soledad, mendiga con quien sea, de malas juntas es una odisea, entrar es fácil, no sale cualquiera de tus barrotes deprimente y mala Yegua». Entrar es fácil…no sale cualquiera nos dice Rodrigo y nos podemos preguntar el porqué.


LA ALIENACION CRECIENTE 
Caen tres estructuras claves en la vida humana como lo son: * la degradación de la vida cerebral y de todas sus redes neuronales, químicas, eléctricas y de transmisión de información generando por el apagamiento de las funciones más evolucionadas (frontales y temporales) liberando el cerebro automático. El automatismo del consumo repetitivo reemplaza al pensamiento y la descarga a la espera.
* La subjetividad se aliena y el sujeto cede frente al objeto; el «dealer» es todo, la sustancia es lo que hay que devorar.

Es un «desaparecido» y que forma ya parte de la «sociedad sin sujetos» que vivimos. Basta caminar por ciertos barrios para ver esta realidad de vagabundos de traje o en zapatillas buscando aquello que los mortifica pero que le es necesario. Con un cerebro que no ha perdido funcionalidad esto sirve enormemente para repetir hasta el hartazgo lo alucinatorio y queda asegurado el consumo sin límites.

* La caída de todos los ordenamientos socio-parentales. Hay sociedades paralelas, cómplices, familiares co-dependientes, familias consumidoras. Socios de la desgracia. La tribu suplanta a los grupos que nutren de salud y cultura. La barbarie suplanta a la civilización.
Sólo un común denominador los asocia: la moneda/mercancía que compra y vende que demanda según la dupla consumidor/dealer. Son grupos sociales que constituyen mercados cautivos de un capital de mercado consumidor, que anula todo capital humano. 

¿QUE PUEDE SIGNIFICAR TRATAR HOY? 
La complejidad nos llama ya que hay un cerebro y sus funciones que muestran una gran alteración en sus funciones y estructuras, una persona que ha perdido la dimensión simbólica y solo cae en la literalidad del consumo como un verdadero «quita penas» para toda frustración o dolor y al mismo tiempo está rodeado de pactos familiares y sociales criminosos y con vínculos comunitarios degradantes y de alto riesgo tanto en las clases opulentas como en los circuitos de mayor pobreza.

El tratamiento parece ser la restitución de lo humano con la palabra y el gesto viviente al lado de un pensar que se recobra. Pasar de la lógica de la devoración oral en donde todo agujero tiene que llenarse con químicos a una locución simbólica .Esta es la tarea.

Tratar es también testimoniar ante la sociedad la no válida vía química como tratamiento de los dolores humanos. Lección olvidada en la era tecno-marketinera y devolver a las estructuras educativas, tan heridas hoy, a su papel de transmisora de notas de vida.

Planes y programas maestros siguiendo todas las cuadrículas socio-educativas y una amplia gama de centros de tratamiento. Pasar de una sociedad de esclavos crecientes a una sociedad de la Palabra. La voz de la prevención debe ser audible en todas las estructuras de la sociedad mediática que vivimos. No ocultar la desgracia y anunciar la esperanza posible.

* Director General Gradiva – Rehabilitación en adicciones.

Juan Alberto Yaría

* Director general de Gradiva – Rehabilitación en adicciones