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Tiempos de soledades y de química tóxica

Por Juan Alberto Yaría 05/01/2020

El vacío interior está ahí nomás

Nos llenamos de objetos y con ruidos por no poder estar solo y en dialogo con nosotros mismos”. Los ocho pecados mortales de la Humanidad Civilizada-Konrad Lorenz Premio Nobel de Etología(1903-1989)

Jorgelina a quien conocí hace varios meses parece hacer honor al maestro en filosofía José Ortega y Gasset cuando nos decía: No podemos salir del perpetuo arresto en casa; salvémonos con las cosas”. Su vida se había convertido en un “porro embebido” vorazmente en pareja mientras veían Netflix con pasión. Sexo nada porque lo primero que baja el consumo voraz de marihuana es el deseo sexual; la conocí luego de una intoxicación por estimulantes (cuando ya no alcanzaba la marihuana).

Esto es habitual en muchos; la euforia inicial del “porro” luego es seguido por anhedonia, luego siguen síntomas depresivos y por fin trastornos psicóticos. La vi luego de estar en terapia intensiva por un sincope cardíaco en plena calle y salvada por el SAME.

Inteligente con dos títulos universitarios creció sola aun teniendo padres que habían dimitido de su papel educativo y luego su soledad fue haciéndose depresión. Tanto ella como su novio no habían podido salir del “perpetuo arresto en su casa”.

Pero esto parece no haberle pasado solo a Jorgelina; sino que pasa a ser un problema masivo en la “polis” moderna a tal punto que el Foro Económico Mundial (WEF, su sigla en inglés) incluyó este año a la Soledad entre las tres grandes amenazas para la economía global, junto con el clima extremo y las vulnerabilidades económicas alrededor del planeta.

Las soledades masivas bastante claras en niños y abuelos generan efectos. Entre el 30% y 40 % de los adultos jóvenes (según este Foro) se siente siempre o frecuentemente solo o dejado de lado. Es predictor de muerte prematura, problemas de salud mental y drogas.

Esto surge paradójicamente en la época de la conexión infinita que trajo Internet a nuestras vidas, con la proliferación de las redes sociales y la viralización de los contactos. Vivimos inmersos en noticias, relaciones virtuales, “fake news”, Facebook, Instagram, chats y distintos aparatos que nos acercan alejándonos.

El vacío interior está ahí nomás. Las drogas parecen ser causa y consecuencia. Tenemos el más alto consumo de alcohol en alumnos secundarios (52,9%) en estadísticas mensuales superando en 10 puntos al consumo de la región. En cocaína estamos igual que Uruguay y muy cerca del más alto que es U.S.A. (datos de CICAD, OEA, Sedronar).

Cambio de época-era Postgutenberg

Quizás estemos como en el siglo XV en donde cae un mundo justo cuando Gutenberg inventó la imprenta y por ende una nueva forma de concebir el mundo y de cambio en la manera de transmitir las ideas.

Los portugueses llegaron a la India y cambiaron la historia del comercio. Los españoles llegaron a América y cambiaron la forma de entender el mundo. Constantinopla cayó en poder de los turcos y los intelectuales buscaron refugio en Europa salvando documentos griegos que enriquecieron el Renacimiento.

Hoy también Internet ha cambiado la manera de transmitir las ideas. La banca globalizada dirige Estados Naciones y gigantes como Amazon, Alibaba o Google han cambiado la manera de entender el comercio. La globalización es evidente mientras tratamos que no se acabe el planeta por el cambio climático.

Rusia, China y U.S.A. se reparten el mundo. Europa otrora centro se cae sin natalidad suficiente y en un proceso rápido de des-familiarizacióque repercute, entre otras cosas, en los fondos jubilatorios en crisis.

Gutenberg en 1468 murió pobre en Maguncia (Sacro Imperio Romano Germánico) mientras que los inventores de Internet, Google y de todas las compañías de Internet son supermillonarios. Los tiempos han variado a la muerte de él los monjes armaron la Biblia de 42 líneas por página mientras caía la Edad Media y el fin del último vestigio del Imperio Romano de Oriente.

Hoy ya parece no haber Biblia que transmitir.

Soledad y estar solo

La capacidad de estar solo es un desarrollo madurativo de la persona enorme que se ve desde la niñez. Un chico que fue bien acompañado adquiere la capacidad de estar solo. La soledad como sentimiento se emparenta con el aburrimiento, la depresión, la agitación ansiosa.

La tecnología de hoy parece ser la aliada de esa soledad, en una nueva Era Post-Gutenberg de falta de encuentros y conversaciones que son en el fondo la “salvación” del hombre.

¿Qué hacemos en una comunidad terapéutica como Gradiva cuando tratamos? Facilitamos encuentros, hay llantos, dolores por pérdidas. En el fondo el paciente y sus familias buscan lugares para ser oídos. La escucha para la elaboración de traumas no bloqueada por aparatos de huida tecnológica ni por drogas de huida.

Los “anticuerpos” de esa soledad masiva que se nutre de sustancias tóxicas que nos alienan parecen fallar en nuestra sociedad: tramas intersubjetivas, transmisiones generacionales, vínculos familiares y de tradiciones fundantes, contextos de valores y el capital social e institucional de los pueblos como el capital humano (familia más escuelas).

El costo de la perdida de la intersubjetividad y de los lazos fundantes parece que lo pagamos con el entierro de nuestro si mismo (mundo de la intimidad y de los encuentros) en aras del Ego que es el verdadero pasaporte a la no escucha y el encierro.

La inflación del Ego resulta ser un entierro de nosotros mismos. Drogas y aparatos tecnológicos del mundo virtual resultan ser los emergentes de los encuentros imposibles con el otro y los otros. La agonía del Eros (desasimiento de si para donarnos al otro) es signo de esta nueva Era de solos y solas.

El narcisismo es la señal del Ego exultante o defenestrado y era precisamente la flor de Narciso la flor de los cementerios griegos siendo el narcótico (Narkisos) la planta que cautivaba y seducía.