CACERES
Si “Dios ha muerto” (Nietzsche) y el “Padre está muerto…”(Mayo Francés)
…Entonces ¿nos hemos transformado en una comunidad de huérfanos….?
Tuve el gusto de conocerlo en Costa de Sauipe (Brasil) en vacaciones. Me impactó mucho lo que le sucedió. Sentí lo mismo cuando asesinaron al padre de una paciente (célebre caso del ingeniero) en la puerta de su casa a los ojos de sus hijas hace un año en San Martín. Sufrimiento por identificación. Con Cáceres hablé horas en caminatas aeróbicas de 8 Km. por día .Cuando hablaba con él recordaba su elegancia al jugar en el equipo de Pasarella y en la selección nacional y también cuando estudiando en España lo vi y lo saludé luego de una goleada histórica que el Zaragoza (su equipo) le hizo al Atlético Madrid. La mañana del domingo que me anoticié del hecho fue dura; es que el duelo es mayor cuando se conoce de cerca de una persona aunque no sea un familiar. Entonces nos duele aún más lo humano herido o mutilado. El “vienen por mí…” (B. Bretch) lo sentí ya en otro contexto en donde el miedo se asienta en un cierto registro de realidad de lo que está sucediendo. Por un momento todos somos Cáceres.
¿Donde reconocer el asesinato? Los griegos en la República de Platón se preguntaban : ¿ …puede una ciudad vivir sin dioses ¿. Dios no era solo una creencia trascendente. En los griegos los dioses eran una referencia a una Ley que estaba más allá de nuestro Yo omnipotente. Los dioses remiten entonces a una Ley más allá de nuestros Egos. La ley se vive en la polis o sea en la ciudad.
LEY Y CIUDAD
¿ Nos hemos quedado sin Ley en la ciudad?. El eje de la vida para los griegos era la polis y la Ley arbitrando. Así esta Ley permitió el crecimiento de la Razón (Logos) y la superación del conocimiento mágico y caprichoso. La legalidad interiorizada permitió que surgieran para la historia de la humanidad la creación literaria, la arquitectura, el arte, la filosofía, la lírica, el teatro, la ciencia històrica. Una ciudad bajo el imperio de la Ley que “no es ni mìa ni tuya” permite la creación, lo sublime. Aparece la humanidad. Cuando cae la Ley somos una comunidad de huérfanos a la intemperie. Aparece el predador.
El predador
Ciudadano en la polis (ciudad) vs. Predadores. Cae entonces la humanidad. El Otro eje de la Ética se transforma solo en presa o mercancía. El depredador reemplaza a la vida comunitaria. Los huérfanos que ya quedaron a la intemperie se transforman en chacales. La caída de la Leyes paralela al abandono familiar. Orfandad absoluta. Padre muerto. Padre vacío. Agujero en lugar de familias productora de sentidos, orientación y ética.
La Ley base de la ciudad permite la noción de comunidad. Desde siempre la noción de comunidad va ligada a la de amparo. Ciudad, democracia participativa y condición humana van de la mano (Raúl Motta-2009- Una aproximación a las transformaciones de la ciudadanía y las ciudades como condiciones de posibilidad de la democracia). Pero la condición humana es una “humano conditio”. Hay una serie de condicionamientos para que se desarrolle el “homo-sapiens”: seguridad, educación, familia, etc. De lo contrario surgirá el “homo demens” (el demente o sea la barbarie).
Bauman. Z. en su libro “Comunidad” (2005) define a ésta como: “…un tejado bajo el cual cobijarse cuando llueve mucho “. Calidez frente a inseguridad. Comunidad y/o intemperie. En las megalópolis actuales estas antípodas son constantes ya que la noción de Ley está en crisis. Y máxime cuando las comunidades son invadidas por comunidades “narcos”.
Comunidades Narcos
La comunidad narco invade espacios. Lo público desaparece. El espacio público (plazas por ejemplo) otrora ejes de la educación se transforman en lugares de transacción. Barrios, lugares bajo los puentes, casas tomadas, esquinas, peajes a caminantes se transforman en lugares de “transa” y/o extorsión. Surge el miedo social. Para la comunidad “narco” solo existe una máxima:” caza-muerte-transa”. Es como en Biología y Ecología en donde ciertas especies imponen la selección natural a través de la Ley del más fuerte (en este caso armas, grupos facciosos, etc.). El dominio reemplaza a la Ley.
En la ciudad griega, modelo de planificación urbanística de toda ciudad, el Ágora (la plaza) era el centro por excelencia de la educación, el comercio, el juego, la palabra. Tanto es así que ellos decían que en la tertulia de las plazas dos hablaban para que surgiera el tercero quera , nada más ni nada menos, que el Lenguaje; lugar máximo de la Verdad para el desarrollo de lo humano. El uso del espacio público era la realización de la “humano conditio”. Así surgía la condición humana. Lo público, hoy invadido por la cultura narco realiza la in-humanidad. El depredador suple al ciudadano en la comunidad auténticamente sitiada por la vigencia narco.
Cultura del abandono
La decadencia y entropía de la vida comunitaria y pública lleva a una cultura del abandono. Abandono que resulta ser la máxima expresión del Poder en su versión satánica, al decir de P. Ricoeur; miles de huérfanos de Padres donadores y con familias desmembradas giran en el vacío buscando en su ruta presas donde descargar la venganza frente a tanta deprivación, desamparo e intemperie.
Para el predador surge una sombra en el camino: un futuro Cáceres.